La crisis que nos asola

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Algo que no hay que olvidar: el comercio y sus beneficios. El germen de la codicia.

En el año 380 a.C. Platón manifiesta su idea del estado ideal, donde la propiedad es de todos y el trabajo es especializado.

En 350 a.C. Aristóteles mantiene la idea de la existencia de la propiedad privada pero se opone a la acumulación de dinero.

Santo Tomás de Aquino afirma, allá por los años 1265-1274, que el precio de un producto solo es justo si el beneficio no es excesivo y no se recurre al engaño para venderlo.

Más tarde, en 1397, se funda en Florencia la Banca Médici, una de las primeras instituciones financieras basadas en el comercio internacional.

Allá por el año 1400, las letras de cambio se convierten en la forma de pago normal en el comercio europeo, amortizables por los bancos comerciales.

Cuando Colón llega a América (1492) el oro y la plata inundará Europa y la oferta de dinero crecerá.

En 1599 se funda la Compañía Británica de las Indias Orientales, dedicada al comercio internacional. Es la primera marca global de la historia.

Thomas Mun defiende una política mercantilista y la práctica de la exportación como medio para aumentar la riqueza. Estamos en 1630.

En 1637 estalla la burbuja especulativa de los tulipanes en Holanda, la primera en la que miles de inversores codiciosos y estúpidos acaban cayendo y se arruinan.

En 1668 Josiah Child defiende y dibuja el libre comercio, defendiendo el crecimiento de las exportaciones como también el de las importaciones.

En 1682, William Petty demuestra que la economía es mensurable en su obra "Algunas palabras sobre el dinero".

John Locke afirma que la riqueza es producto del trabajo (1689).

Gregory King compila un resumen estadístico del comercio en Inglaterra durante el siglo XVII (1697).

David Hume afirma que los gobiernos deberían financiar los bienes públicos, (1752).

François Quesnay, padre de los fisiócratas, afirma que la tierra y la agricultura son las únicas fuentes de prosperidad económica (1756).

Quesnay elabora su "Cuadro económico", el primer análisis "macroeconómico" de la historia (1758).

Así pues, mientras en Francia los fisiócratas analizaban el flujo económico del dinero y crearon el primer modelo macroeconómico, situando en el centro de esa economía la agricultura y no el comercio y las finanzas, en Gran Bretaña, desplazaron la atención de las ideas mercantilistas sobre el comercio hacia los productores, los consumidores y la utilidad de los bienes. Así se daba comienzo a pergeñar el marco de la ciencia económica moderna.





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