Siempre existe cierto desempleo, incluso en la buenas
épocas. En los buenos tiempos, no obstante, existe un cierto equilibrio entre
el número de personas que buscan trabajo y el de las nuevas ofertas, por lo que
la mayor parte de desempleados termina encontrando un puesto de trabajo.
Desde la crisis de 2007/2008 esta situación ha cambiado.
Ahora, por cada puesto de trabajo nuevo, hay cuatro personas que buscan empleo,
lo que significa que a los trabajadores que pierden su empleo les resulta muy
difícil encontrar otro.
El desempleo de larga duración tiene unas secuelas
desmoralizadoras para cualquier trabajador. Perder el trabajo conlleva también
la pérdida de las prestaciones en un corto tiempo. Esas prestaciones que en la
mayoría de los casos comienzan con un tercio de los ingresos perdidos
(aproximadamente), acaban terminándose. Y cuando el desempleo se arrastra, las
economías familiares se vienen abajo: el ahorro familiar se agota, no se pueden
pagar las facturas, la casa se pierde.
Pero es importante no olvidar que las causas del
desempleo de larga duración, claramente tienen que ver y mucho, con
acontecimientos macroeconómicos y errores de gestión política que están fuera
del control de los desempleados. Pasar mucho tiempo en el paro ¿quiere decir
que uno es de la clase de los perdedores? No creo que eso sea así, pero lo
cierto es que muchos empresarios sí lo piensan. El hecho de pasar desempleado
largo tiempo dará como consecuencia que la consideración que de esa persona se
tenga arroje un resultado de inempleable, ni más ni menos.
Aunque la persona desempleada haya superado o lo esté
haciendo -con ayudas- la angustia económica, en su fuero interno es un golpe
bajo a su dignidad y a la propia estima, de una intensidad devastadora. Y es
peor si a esto se le añade la angustia económica.
Cuando uno quiere trabajar pero los meses pasan; cuando
la vida que se ha ido construyendo se está derrumbando porque se termina el
dinero. ¿Qué sucede? Simplemente que al afectado le produce ansiedad y
depresión: todo un drama del que es víctima y no responsable.
Y no hablemos de aquellos que quieren acceder al mercado
laboral por vez primera, los jóvenes. La realidad es que el panorama de la
juventud en estos momentos es desolador. Recién licenciados bien preparados no
se libran de esta angustia inmerecida. Uno de cada cuatro licenciados en España
o en EEUU o en otros países afectados por la crisis, está desempleado o en
trabajos a tiempo parcial. Pero es que con las políticas de austeridad que se
están llevando adelante para tapar los agujeros que ha producido el sistema,
parte de esa juventud se está viendo forzada a aceptar empleos mal pagados y
que nada tienen que ver con la formación que cada uno haya adquirido tras
largos años de estudio en universidades o preparación en escuelas de formación.
Es una situación frustrante.
Otro problema añadido es el de aquella juventud - entre
24 y 34 años aproximadamente- que no puede emanciparse y continúa viviendo bajo
el techo paterno.
Los jóvenes están frustrados e inquietos por su futuro.
¿Cuándo podrán recuperarse? ¿Hasta dónde puede llegar el daño causado por esta
situación, por el hecho de haberse licenciado en una época en la que la
economía está hecha unos zorros? Esencialmente, nunca. Así de crudo y bestial.
Es una o varias generaciones perdida. No existe solución, por la sencilla razón
que a aquellos a los que corresponde y atañe reparar el daño, no están por la
labor. Prefieren cubrir sus propias espaldas, dando la espalda -valga la
redundancia- a todos esos millones de gente joven que jamás tendrán un empleo
digno si es que lo llegan a tener alguna vez. El mundo lo están cambiando entre
unos cuantos y los que debieran intervenir y cortar esa tendencia tan escabrosa
y negligente, los políticos, no les importa demasiado. Y tengo que decir esto,
por fuerte que suene, a la vista de lo que está pasando a mi alrededor. Sólo
veo corrupción, escandalosas manifestaciones de riqueza en segmentos muy
concretos de la sociedad y una voracidad atroz por convertir el planeta en un
inmenso corral de esclavos dispuestos a lo que les ofrezcan por casi nada. Esa
es la llamada y mal parida GLOBALIZACIÓN.
Lisa Kahn, economista de la Universidad de Yale, compara
las carreras de los licenciados que se graduaron en tiempos de paro elevado con
las que lo hicieron en épocas de pujanza económica. Los licenciados a los que
les tocaron malos tiempos desarrollaron peores carreras durante toda su vida
laboral. Pero con todo y eso, esos períodos a los que se refiere la economista
Kahn, fueron relativamente breves, comparados con lo que ahora está pasando; lo
que da a pensar que el daño causado a largo plazo a nuestra juventud actual,
será mayor, mucho mayor que el de aquellas promociones.
Mientras tanto, los políticos mienten y van predicando el
bulo de la recuperación. No es cierto. Para que verdaderamente se produjese una
recuperación, muchas de las actuaciones políticas deberían invertir el sentido.
Y eso no lo van a hacer, pues a ellos no les interesa ya que supondría una
merma muy importante en sus bolsillos, así como suena. Y lo mismo da que en
EEUU estén los Demócratas, como los Republicanos; en España el PSOE o el PP; en
Francia un Sarkozy o un Holland; en U.K. un Cameron o un Blair. Habría que
retroceder a otros tiempos en los que los valores, origen de todo lo que está
sucediendo, volviesen a fueros más humanos de lo que ahora es: una total y
absoluta deshumanización.
Lo malo de todo esto es que la gente, en una inmensa
mayoría no lo ve. Hay quienes confían en una pronta recuperación; hay quienes
piensan que esto no es más que una de las muchas crisis crónicas que aquejan al
capitalismo; otros piensan que al final, todos vamos a salir mejor preparados y
seguros en eso que se viene llamando "estado del bienestar". Están en
un error. En Europa habría que hacer muchas concesiones entre los 27 (si no se
amplia y será peor aún) y eso no están dispuestos los políticos a hacerlo. En
EEUU ya estamos viendo cómo al Presidente Obama le tumban una tras otra todas
aquellas propuestas que nos sean o versen sobre armamento, escudo antimisiles o
cosas así: en cuanto habla de sanidad o prestaciones a los parados, ¡zas!
Este link referido a lo que nos está pasando en España (también en todos los países de la UE) es muy ilustrativo de cuanto arriba se ha expuesto y de la enorme dificultad para restablecer una recuperación, a menos que las políticas europeas no cambien:
http://youtu.be/mk6vgZGdar8
Y este otro del Catedrático de la UPM, Julián Pavón, explica claramente el comportamiento de Angela Merkel, el desastre español y la guinda del parasitismo chino que acabará con casi todas las economías occidentales si no se le pone freno. El problema, como arriba digo, es más político que económico. Estamos en manos de los políticos y de sus particulares intereses.
Fuentes: Paul Krugman_Robert Mundell_Julián Pavón
No hay comentarios:
Publicar un comentario